Las espinas.
Las espinas,
las espinas del dolor,
aprietan mi alma,
estrujándola,
se clavan y sangro,
mi sangre enrojecida,
se escurre por mi pecho,
quema,
mi propia sangre me lastima,
un dolor intenso,
que arde y no se detiene,
todo por alimentar a las espinas,
con agua maldita,
agua que proviene del llanto de las almas,
yo he causado este dolor,
y ya no lo puedo detener,
me quemo.
Florencia Olivos
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